Tribuna LibreCONACYT: Una tras otra

Enea Salgado1 mes ago8410 min

En menos de una semana, la dirección del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), se convirtió en referente de la ineptitud, que esperemos, no transmute en el sello de esta nueva Administración.

Primero fue el recorte a su presupuesto, los despidos masivos, el freno a programas de investigación y, estos últimos días, los nombramientos de personas cuyos perfiles no cubren los requisitos mínimos para ocupar los cargos que les fueron asignados.

En menos de 7 días, nos enteramos que, para ocupar la subdirección y coordinación de comunicación e información estratégica del Conacyt, fue nombrado David Alexir Ledesma, estudiante del tercer semestre de la carrera de Ciencias de la Comunicación en la UNAM y cuya experiencia laboral es haber sido guionista en Capital 21, asesor de discursos de Dolores Padierna, actual vicepresidenta de la Cámara de Diputados, y director del departamento de edición del medio Villamil Informa, portal de noticias propiedad de Jenaro Villamil, recién ratificado por el Senado como presidente del Sistema Público de Radiodifusión del Estado Mexicano.

El revuelo y rechazo por su nombramiento no se hizo esperar, ¿cómo alguien que aún no concluye su carrera, estaba a cargo de una subdirección en un organismo público que impulsa y premia la excelencia académica?

A horas de que se difundió dicha información, nos enteramos que, Edith Arrieta Meza, diseñadora de modas, fue nombrada como subdirectora de la Secretaría Ejecutiva de la Comisión Intersecretarial de Bioseguridad de los Organismos Genéticamente Modificados (CIBIOGEM).

Pero el escándalo no paró ahí. En su conferencia mañanera del pasado miércoles 13 de febrero, el presidente Andrés Manuel López Obrador, al ser cuestionado sobre dicho nombramiento, aseguró que si la diseñadora de modas, Edith Arrieta Meza, trabajaba en una subdirección del Conacyt, “hasta ese día estuvo como funcionaria, porque esas cosas no se pueden permitir”, afirmó el mandatario.

Ese mismo día, por la tarde, mientras el Conacyt informaba mediante un comunicado que la licenciada Edith Arrieta solo “fue invitada a colaborar en CIBIOGEM para la elaboración de un diagnóstico” y que daba por concluida su participación en el mismo, los medios daban a conocer otro nombramiento escandaloso, el de María Chávez García, exdiputada de Morena, como secretaria administrativa del Fondo Sectorial de Conacyt-Energía. Cuyo grado máximo de estudios era haber cursado la secundaria y su experiencia laboral era haber sido demostradora de lencería.

En una semana, fuimos testigos de cómo el pago de favores, la política de lealtades no son prácticas excluyentes de esta nueva Administración.

La irresponsabilidad mostrada por la nueva directora del Conacyt, la doctora María Elena Álvarez-Buylla es más que evidente. Nombramientos que deberían de pasarle factura en lo inmediato.

Sobre la designación de la exdiputada de Morena, María Chávez, el Conacyt se deslindó, aclarando que la designación le corresponde a la Secretaría de Energía (SENER).

El jueves pasado, Jesús Ramírez, vocero de Presidencia, informó que David Alexir Ledesma renunció al cargo “debido al rechazo de la comunidad científica y al acoso personal al que estuvo expuesto en redes sociales”.

Y así, con un comunicado del Conacyt donde nos regañan como sociedad porque “no somos capaces de reconocer el inmenso valor de los saberes de la Lic. Arrieta”, con una renuncia y un deslinde, pretenden dar por zanjado el tema de la pifia que resultaron los nombramientos de militantes de Morena que no eran idóneos para ocupar los cargos antes referidos.

Y ante el rechazo, ante los cuestionamientos, ante la indignación por nombrar a gente sin la preparación adecuada, sin los conocimientos, sin la experiencia que requieren algunos cargos, López Obrador, acusa a la “mafia de la ciencia”.

“Están muy molestos algunos del Conacyt, los ‘machuchones’, porque hay mafias en todo, hasta en la ciencia, mafia, aunque parezca increíble, en la cultura, en la intelectualidad”, afirmó el presidente.

Una vez más, Andrés Manuel, no acepta la crítica, revira abriendo nuevos frentes.

No entiende que este tipo de acciones, contravienen sus promesas de campaña. En el discurso dice que “no se va a permitir influyentismos, nepotismos, ninguna de esas lacras de la política”, pero en los hechos, un día sí y otro también, durante las últimas semanas, los medios se han encargado de mostrar lo contrario.

Reculan en algunas decisiones ante la presión social, pero acusan a quienes los evidencian en prácticas que prometieron erradicar. El linchamiento es inmediato.

No dudamos que el Conacyt haya sido instrumento de desvíos de recursos públicos en la administración pasada y anteriores, pero la comunidad científica, los estudiantes que dependen de becas, de apoyos de este organismo no deben ser castigados por estos hechos, ni por las diferencias intelectuales de quienes ocupan la titularidad del mismo.

Lo sucedido en el Conacyt esta última semana es preocupante, es grave, es grotesco. En el sexenio pasado, el expresidente Peña Nieto fue fiel a sus secretarios, a sus funcionarios, no los removió de sus puestos, ni ante incapacidad, ni ante corruptelas o desvíos de recursos públicos ampliamente documentados. López Obrador afirma que su gestión no es un cambio de gobierno, sino de régimen; pero en los hechos, estos primeros cien días, se está quedando algo lejos.

Enea Salgado

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