Tribuna LibreEl INEE: “Yo no fui, fue Teté”

Casi desde el principio, el INEE reconoció que la evaluación del desempeño no evaluaba el desempeño docente pero, en los hechos, nada hizo para detener ese absurdo. Desde su autonomía constitucional, el INEE se limitó a obedecer y a validar todo lo que le venía de la SEP.
Alberto Arnaut Salgado3 meses ago696 min

El INEE no niega participación activa en la evaluación docente.

Pero, al mismo tiempo, niega su responsabilidad en la implementación de evaluaciones absurdas que han dañado al magisterio y a la educación.

El carácter punitivo y persecutorio de la evaluación del desempeño, nos dice el INEE no es su responsabilidad, sino de la Ley que así lo dispuso y de la SEP que la aplicó.

Pero resulta que, por casi seis años, el INEE siempre negó que la evaluación del desempeño fuese punitiva y descalificó a las y los maestros y maestras que lo decían, tildándolos de “ignorantes”, de “partidarios del régimen de corrupción” y de muchísimas otras cosas.

El INEE dice que sólo tiene atribuciones de regulación y supervisión y que la SEP es la única responsable de evaluar. Lo cual no es cierto, porque el INEE también tiene atribuciones para validar o no los instrumentos, los procesos y los resultados de las evaluaciones. Y el INEE nunca invalidó ninguno de los instrumentos, procesos y resultados de las evaluaciones del desempeño realizadas por la SEP.

Así es que el INEE es tan responsable como la SEP de todas las evaluaciones del magisterio asociadas al Servicio Profesional Docente. Aún más, el INEE tenía y tiene atribuciones para invalidar las acciones de evaluación de la SEP y nunca lo hizo. (Tan tenía y tiene el INEE atribuciones para invalidar las evaluaciones que alguna vez invalidó un proceso muy concreto relacionado con el personal de apoyo técnico pedagógico)

Todavía recuerdo las imágenes de las maestras y maestros apaleados, gaseados y encarcelados por rebelarse contra una evaluación absurda y denigrante. Y el INEE no dijo nada. Por el contrario, algunos de los miembros de su Junta de Gobierno exigían que se aplicara la Ley, y ya sabemos lo que eso significa en nuestro país.

También recuerdo las crónicas de la manera cómo las maestras y maestros chiapanecos fueron encerrados en un cuartel en donde “durmieron” en condiciones infrahumanas y, al día siguiente, muy temprano, fueron trasladados a las carpas de evaluación en helicópteros de la policia federal y de las fuerzas armadas. Después, las maestras y maestros fueron encerrados en esas carpas todo el día frente a una computadora para, en la mañana, respondieran un examen de casi 150 preguntas y, en la tarde, redactaran una planeación didáctica razonada. Todo eso bajo una estricta vigilancia policiaca dentro y fuera de las carpas de evaluación. Y el INEE no dijo nada. Y al final de ese proceso absolutamente irregular el INEE solo dijo: “hubo algunas pequeñas fallas logísticas pero la evaluación es válida porque es técnicamente impecable”.

Casi desde el principio, el INEE reconoció que la evaluación del desempeño no evaluaba el desempeño docente pero, en los hechos, nada hizo para detener ese absurdo. Desde su autonomía constitucional, el INEE se limitó a obedecer y a validar todo lo que le venía de la SEP.

¿Es ésa la autonomía constitucional que el INEE ahora está defendiendo, diciéndonos que, si se pierde, perderán las niñas y los niños y regresaremos a la era del oscurantismo?

Qué va, no se miden…

Ahora, años después, “frente al pelotón de fusilamiento”, el INEE constitucionalmente autónomo repite y repite: “Yo no fui, fue Teté”.

No se miden…

Alberto Arnaut Salgado

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